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Reconocer tu tipo de cutis

La primera pregunta que hay que formularse sobre esta cuestión es qué tipo de sustancias necesita el cutis y en qué cantidad. Una computadora de reciente creación averigua, mediante un examen rápido, si la piel necesita nutrientes adiposos o hidratantes. Quien prefiera jugar a un número seguro puede someterse a un estudio realizado por dermatólogos. De todas formas, puedes probar lo siguiente: lávate ligeramente la cara por la mañana, déjala hasta la tarde y observa cómo reacciona:

Limpiarse el rostro
diario
La piel seca está tirante y poco hidratada, es delicada y de poro fino. Las sustancias que retengan la humedad (por ejemplo. Urea, aloe vera) son de obligada aplicación. Por las noches y en invierno necesita una dosis extra de nutrientes adiposos.

La piel normal es rosácea, libre de impurezas y tiranteces. La grasa y la humedad están equilibradas. Basta con protegerla de los rayos UV, aplicarte vitamina A y C, y someterla a un peeling semanal.

La piel sensible tiende a mostrar rojeces e irritaciones, por lo que necesita mucha protección. Los productos que utilicemos no deben contener demasiados nutrientes para no saturarla. También hay que tener cuidado a la hora de hacerse peelings.

La piel grasa produce demasiado sebo y ácidos grasos. Por eso, se forman espinillas, puntos negros y brillos. Aunque es preciso retirar la grasa de la piel oleosa, también necesita cierta dosis de hidratación para mantenerse tersa y suave.

La piel pobre en humedad y la piel grasa (reconocibles por esa sensación de tirantez) necesitan geles hidratantes ligeros, o fluidos libres de grasas.
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Cuidar la piel sensible

La piel sensible, extremadamente delicada y debe ser atendida con suavidad y particular cuidado. Este tipo de piel, por cierto, se irrita y enrojece con facilidad en diversas situaciones: cambios de temperaturas, estrés, el sol, cloro, etc.

La Limpieza
La limpieza del cutis debe realizarse con productos específicos, formulados especialmente para pieles sensibles, ya que no contienen alcohol ni ácidos derivados de las frutas, que podrían causarle daños a los tejidos cutáneos externos.

Alimentación
Como primera cosa, evite comidas y bebidas muy calientes, y trate de ingerir alcohol y café en cantidades moderadas. Busque también de comer alimentos que no hagan pesada la digestión, evitando en particular las comidas fritas, azúcares y carbohidratos en dosis excesivas y comidas demasiado elaboradas.

Trate de comer mucha fruta: mirtilos, frambuesas, fresas, moras y manzanas ayudan a contrarestar el enrojesimiento.

Productos recomendados
Limpie su piel cotidianamente con productos delicados y suavizantes, prefiriendo la crema limpiadora a las fórmulas en mousse o gel, y no olvidar de hidratarla y nutrirla con regularidad. Prefiera productos a base de oligoelementos, alantoina, aloe vera y sales minerales, sustancias beneficiosas para la piel irritada.
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